Jesús Rosas Marcano

¡Cuéntale a los demás!

La Asunción, Nueva Esparta, Venezuela, 05/01/1930 – Caracas, Venezuela, 07/05/2001

El profesor Jesús Rosas Marcano fue un enorme periodista y poeta venezolano. Vivió 71 años de los cuales dedicó cinco décadas a la docencia y unos 40 años al periodismo. Su presencia en nuestra galería de biografías se debe a su enorme aporte a la música tradicional venezolana a través de sus profesiones y también mediante la poesía.

De Margarita a París, una vida de estudio

Nuestro poeta nació en la Isla de Margarita, particularmente en La Asunción, capital del estado Nueva Esparta. Eran sus padres Juan Bautista Rosas e Isidra Marcano. Se trasladó a Caracas y allí, del Instituto Miguel Antonio Caro, obtuvo su título de maestro de escuela. Tenía sólo 15 años.

Su inquietud no se detuvo y siguió estudiando. Primero, estudió periodismo en la Universidad Central de Venezuela (UCV). Tras eso, viajó a París, Francia, para hacer postgrados en la Universidad de la Sorbona, egresando Cum Laude en Metodología de la Investigación. Contaba menos de 30 años cuando regresó a Venezuela para dar clases en la misma Escuela de Comunicación Social de la UCV (ECS-UCV), donde su paso como profesor dejó profunda huella.

Uno de sus más importantes legados en esa escuela fue la Cátedra de Canción Popular, cuyo pensum destaca el papel de la música tradicional y popular como medio de comunicación. Actualmente la sala de profesores de la ECS lleva el nombre de Jesús Rosas Marcano.

El hombre de los seudónimos

Los más cercanos a Rosas Marcano lo llamaban Chuchú (derivación de Chúo, como le dicen a los Jesús) y para otros era el Profe. Sin embargo, no todos sus seudónimos fueron puestos por otros; él mismo firmaba versos humorísticos como Ross Mar. Durante veinte años llevó sus columnas Capilla Ardiente y Espuma de los Días en el diario El Nacional, firmando como Cirio. En El Sol de Margarita, un tal Pata e’ Cabra escribía todas las semanas. Por supuesto, era él.

Trabajó como reportero para el diario Últimas Noticias, fue columnista del semanario Quinto Día, colaborador de El Diario de Caracas de muchas otras publicaciones. El periodismo humorístico, la enseñanza académica y la poesía salían del mismo tintero con envidiable facilidad.

Corría 1958 cuando publicó el poemario Proclama de la Espiga. Más adelante vendrían Cotiledón, cotiledón la vida (1965), Manso vidrio del aire (1968), Así en la tierra como en el cielo (1976) y El agua cotidiana (1981).

Era un apasionado de la educación y entendió que los niños eran pequeños ciudadanos que requerían toda la atención posible, así que hizo poesía infantil con versos que respetaban su inteligencia. De ello se puede tener constancia en los archivos de las revistas Tricolor, Onza, Tigre y León, y llevó adelante una maravillosa iniciativa audiovisual llamada La Ventana Mágica. Fue Presidente de la Asociación Venezolana de Literatura Infantil y Juvenil (AVELIJ), y dirigió en el diario El Nacional el suplemento juvenil La pájara pinta.

Musical era la cosa

La poesía es la cara literaria de la canción, y en los años ‘80 el profesor y poeta descubrió una faceta que le dio mayor fama y relevancia en el mundo del espectáculo. Su asociación con la agrupación Un Solo Pueblo dio como resultado un ramillete de las mejores parrandas y canciones populares venezolanas: Botaste la bola, Un negro como yo, La burra, Córrela córrela, etc. que actualmente son imprescindibles en las muchas festividades.

A partir de su “descubrimiento” como creador de canciones, otros artistas decidieron interpretar sus canciones; entre ellos Serenata Guayanesa, Lilia Vera, Alberto Naranjo, María Rivas… la lista sigue largamente.

Jesús Rosas Marcano falleció en Caracas el 7 de mayo de 2001. Dejó atrás una obra muy difícil de mesurar: poesía, periodismo, docencia, investigación histórica, literatura infantil y claro, sus canciones. Su nombre evoca lo mejor de la intelectualidad académica, sin traicionar su esencia, su gentilicio margariteño y los colores de la sabiduría popular.

PREMIOS Y RECONOCIMIENTOS

  • Promociones universitarias, bibliotecas, calles, unidades educativas, grupos de teatro y premios de periodismo en Venezuela llevan su nombre como homenaje.
  • Premio Municipal de Periodismo.
  • Múltiples nominaciones al Premio Nacional de Periodismo.
  • La Sala de Profesores de la Escuela de Comunicación Social de la UCV lleva su nombre.

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