
Son dos partidas demasiado sensibles en el Caribe, y un aniversario para el amor y la honra.
Este jueves 7 se mayo se cumplieron 25 años de la ausencia física del profesor Jesús Rosas Marcano, periodista, investigador, humorista, y sobre todo un margariteño ejemplar que nunca dejó su seña de la isla aunque se graduara con honores en La Sorbona de París. El profesor Rosas destacó por su amor a la infancia y se dedicó a instaurar en nosotros esa suerte de periodismo dedicado a los niños y niñas en el afán de preservar valores. Imborrables serán siempre su Ventana Mágica, su sonrisa y esa legión de alumnos que le añoran.
También esta semana el Caribe padeció la pérdida de uno de sus investigadores musicales más brillantes: el también profesor Cristóbal Díaz Ayala, cubano que se dedicó a cultivar la música de su país pero desde el exilio en 1960. Residenciado en Puerto Rico, falleció el pasado 5 de mayo dejando como legado la recopilación de 150 mil piezas: 45 mil LPs, 16 mil discos de 78 rpm, 4 mil casetes, 3 mil CDs, 2 mil 500 discos de 45 rpm, mil videos, 4 mil partituras, 5 mil libros y revistas, 5 mil fotografías y 40 mil tarjetas de archivo de RCA-Victor. Su archivo no lo donó a Cuba.
Y por si fuera poco partió el pasado 6 de este mes el Tigre de Payara Francisco Montoya, voz clara y meridiana de la música del llano central venezolano. Montoya nació el 20 de julio de 1943 en San Juan de Payara, estado Apure. Comenzó en la música a los 18 años de la mano de Ignacio Indio Figueredo. Poco después daría a conocer uno de los temas que lo sembraron en el cariño de su pueblo: Sentimiento apureño. Fue un excelente contrapunteador y uno de los mejores intérpretes de Apure en un viaje, el emblemático tema de Genaro Prieto.
Con el Florentino de Oro el llano le cobija ahora y nosotros agradecemos su legado.
@lildelvalle





