Mujeres de la música latinoamericana

¡Cuéntale a los demás!

Eduardo Parra Istúriz

(RCA – 08/03/2022) Las mujeres en el mundo de la música latinoamericana parecen muchas a primera vista, pero cuando miramos de cerca nos damos cuenta de que en realidad son pocas en relación al número de hombres.

Hay varias razones por las que se da este fenómeno, a pesar de la natural disposición de la mayoría de las mujeres hacia la creación artística. La razón más importante ha sido, históricamente (y lamentablemente todavía lo es) la existencia de menos oportunidades para ellas que para los varones.

No estamos diciendo que las mujeres no puedan triunfar en la música, sino que la forma en que se ha manejado este oficio desde hace siglos le dificulta las cosas a las mujeres. Por ejemplo, Maria Anne Mozart era estupenda compositora, pero en su tiempo, si una mujer se ganaba el dinero haciendo música se le consideraba prostituta.

Maria Anne Mozart

Igualmente, las óperas de Francesca Caccini, de principios del Siglo XVII, se atribuyeron a su padre hasta que historiadores bienintencionados develaron a la verdadera autora. Ella vivió entre 1587 y 1641 y se cree que fue la primera mujer que compuso óperas.

El estigma de las mujeres artistas

La idea de que una mujer dedicada al arte era una vulgar o una callejera se mantuvo vigente hasta bien entrado el siglo XX y es por eso que, salvo contadas excepciones, sólo comienzan a aparecer sus nombres como pianistas y compositoras a partir de esas fechas.

Ya en los años ‘40 y refiriéndonos a la música latinoamericana, comienzan a aparecer en el cine mexicano, sobre todo, algunas estrellas del canto. Pero al mismo tiempo, la explotación de la figura y los atractivos femeninos solían poner en segundo plano el talento vocal frente a los atributos de la anatomía.

Libertad Lamarque

No obstante, las mujeres se iban abriendo paso lentamente y sin resignar su dignidad. Nombres como Libertad Lamarque, Matilde Sánchez “La Torcacita”, María Elena Pavón o Dolores del Río comenzaron a ser admirados.

La mujeres paren hijos y tradiciones

En la música de tradición, en cambio, las mujeres tuvieron desde mucho antes un rol protagónico, porque lo que estaba mal visto era el espectáculo, el roce con los locales nocturnos y bares; mientras que el canto popular siempre tuvo un valor positivo (no así la danza, pero esa es otra historia).

Son las mujeres quienes, al quedarse en casa para criar a los niños, son responsables de la canciones de cuna. Una de esas anónimas canciones de cuna fue base para que en 1810 fuese escrito el Himno Nacional de Venezuela, Gloria al Bravo Pueblo. También fue una mujer, Lola Rodríguez de Tió, quien escribió el Himno de Puerto Rico, La Borinqueña.

Y al margen de los arrestos patrióticos, han sido mujeres las creadoras de una porción maravillosa de la música de tradición, especialmente vinculada al trabajo: negrísimas mujeres, esclavas la mayor parte de ellas, crean los cantos de lavanderas, con los que se comunicaban noticias cifradas.

También son mujeres las que acompañan con cantos su faena al recoger el café, y por supuesto, son suyos los cantos de pilón, o de pilanderas. Luego, aparecen compositoras que dejan en alto su tradición, como en Venezuela la enorme Conny Méndez.

Las mujeres que cuentan a Latinoamérica

Si alguien quiere conocer la verdadera historia de un pueblo, que escuche el canto popular: ahí están las verdades. Queremos destacar a algunas mujeres que han sabido contar su historia, que también es nuestra historia.

Violeta Parra:

Cantante, tejedora y compositora chilena, comprendió tempranamente la importancia de acentuar el mestizaje presente en los cantos de Latinoamérica, no para uniformarlos, sino para que llevasen un mensaje común a todos los pueblos.

Mercedes Sosa:

Admiradora de su par chilena, siguió su ejemplo. Esta argentina poseedora de una voz magnífica, interpretó con gran calidad muchos temas dedicados a mujeres insignes, como Juana Azurduy o Alfonsina y el Mar, y dedicó un disco a la obra de Violeta Parra.

Chabuca Granda:

La gran compositora de la canción peruana supo darle tribuna a los negros e indios de su país, en donde prevalecía un fuerte racismo hacia estos dos grupos, históricamente despreciados. Mezcló los valses limeños con la percusión afroperuana logrando resultados extraordinarios. Curiosamente falleció un 8 de marzo.

Amparo Ochoa:

Con su voz clara, esta mexicana grabó gran cantidad de temas de denuncia social e incluso histórica, en un país gobernado por un mismo partido durante 70 años. Su interpretación de la Maldición de Malinche es un grito de reivindicación indígena.

Lilia Vera:

La madre cantora venezolana ha dedicado su carrera a cantar contra las injusticias sociales, haciendo énfasis en la lucha de los menos favorecidos como gran intérprete de canciones de Alí Primera, Otilio Galíndez y otros baluartes. Su disco junto a Pablo Milanés internacionalizó su ya admirable carrera.

Lila Downs:

Esta cantante mexicana, plenamente activa, es una gran defensora de la diversidad cultural que, por otra parte, lleva en su misma sangre. Es capaz de cantar en cinco lenguas distintas, incluyendo tres lenguas indígenas ancestrales y es actualmente una de las máximas figuras de la canción popular mexicana.


Marta Gómez:

Esta excepcional cantante colombiana recorre los ritmos y músicas del continente en sus composiciones, que además canta con gran dulzura. Es patente en la mayor parte de sus canciones la preocupación por los desposeídos, por las víctimas de la violencia y también una gran relatora de las experiencias positivas en las comunidades que visita.

Mon Laferte:

Entre las más jóvenes del grupo, esta chilena se ha destacado por sus canciones románticas, pero en sus presentaciones suele incorporar un fuerte mensaje feminista, denunciando en los escenarios internacionales las dificultades con las que aún hoy se encuentran las mujeres para obtener la oportunidad de presentarse en ellos, así como en la industria musical de hoy. Por demás, cuenta con una voz y escena extraordinarias.


Bebe:

Con un discurso muy agresivo y claro, esta cantante española expone en sus temas la violencia machista, así como las diferencias sociales que se producen en España por asuntos étnicos.

Rozalén:

también española, pero con un estilo moderado en lo musical, esta estupenda artista no sólo compone y canta para la inclusión, sino que se planta en el escenario con una intérprete de señas que traduce las letras de sus canciones para que puedan disfrutarlas incluso quienes no pueden oir.

Un día para la mujer, 66 años después…

El Día Internacional de la Mujer Trabajadora fue propuesto originalmente por Clara Zetkin, en agosto de 1910, durante la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, realizada en Copenhague. Se celebró por primera vez el 8 de marzo de 1911, extendiéndose pronto a otros países, que lo iban incorporando a sus fechas señaladas.

Fue recién en 1977 que la ONU recomendó a los países que aún no lo habían hecho, oficializar el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer, eliminando del nombre la referencia al trabajo.

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