
Gloria Martín no pasa a la inmortalidad porque en ella está desde sus propios inicios, forjados a machete laboral y revolucionario y a ilusiones literarias y musicales.
Lo que Venezuela y la canta latinoamericana acaban de perder no es cualquier cosa. La Voz Mayor de la Cantoría Necesaria ha partido físicamente a los 81 años desde Caracas, ciudad a la que convirtió en un reducto de amor y resistencia. Gloria Martín no pasa a la inmortalidad porque en ella está desde sus propios inicios, forjados a machete laboral y revolucionario y a ilusiones literarias y musicales, y si alguna vez tuvo que dejar de estudiar para trabajar, volvió no solo para completar esa formación e información sino para educar al estilo supremo de Simón Rodríguez. Alí Primera y ella siempre estuvieron en yunta.

Pensando en Gloria valdría agregar la palabra de Alí: “La inocencia no mata al pueblo/ pero tampoco lo salva/ lo salvará su conciencia y en eso me apuesto el alma”. Ojalá por conciencia podamos diferenciar la Identidad venezolana de la imagen que muchos quieren que tengamos, y podamos diferenciar nuestra cultura del mercado que la golpea y la quiere hacer sucumbir.
Solo con analizar algunas de las letras escritas por Gloria Martín, extraídas aleatoriamente de cualquiera de sus canciones, sigue colocando la conciencia de Venezuela al lado de una literatura y una melodía nacidas para hacer pensar.
Compañera inseparable de su propia verticalidad, ella, Gloria, sigue encarnando la reivindicación social que va de la mano con la belleza.
Lo escribió
Para quienes trajinan desde hace años sin más necesidad que la conciencia, Gloria es asunto de todos los días ya que, como ella misma indicaba, “cuando se presentan las dificultades se ratifica la validez del trabajo, y el trabajo hecho permanece en el tiempo”.
Fue compañera inseparable de su propia verticalidad y sigue encarnando la reivindicación social que va de la mano de la poesía. En la página 38 de su obra El perfume de una época (Alfadil- Secretaría UCV, 1998) Gloria Martín hace su propia reseña: “Diré que soy venezolana, nacida en Madrid, España, el 21 de marzo de 1945 en el seno de una familia de escasos recursos económicos y dividida entre republicanos y franquistas. Mi madre, al enviudar, emigró y finalmente se radicaría en Venezuela. Que cursé el bachillerato en un colegio de monjas salesianas; que adolescente, debido a problemas económicos familiares, hube de interrumpir estudios y buscar empleo realizando diversos trabajos hasta iniciarme como compositora e intérprete en 1968. Que a partir de esa fecha gané varios festivales y premios nacionales e internacionales (fue la consentida de Renny Ottolina) junto a ser activista del Comité de Defensa de los Derechos Humanos (CDDH) en Venezuela y otros países, algo que, por ejemplo, me valió la expulsión y medida de prohibición de regreso a Santo Domingo en 1972 siendo gobernante Joaquín Balaguer”.
Según ella misma confesaba, ofreció recitales en Venezuela, España, Argentina, Brasil, Ecuador, Colombia, República Dominicana, Puerto Rico y México.
Significantes
Gloria Martín representa para la canción venezolana una referencia fundamental desde el punto de vista de la creación y su propuesta estética, del abordaje del tema social en su obra, como teórica de la promoción y la difusión del hecho cultural, y además de una vocación por la idea de poder sumar y convivir que debe tener todo artista. Desde su obra como cantautora, Gloria proyectó una actitud militante con el tiempo que le tocó vivir. Esto fue más allá de su posición ideológica, porque como artista estaba casada y proyectó su trabajo para quienes comulgaban con su idea. Dos de sus libros: Metódica y melódica de la animación cultural y El perfume de una época deberían ser revisados por quienes quieran entender algunos aspectos fundamentales del trabajo cultural en el país. Gloria fue una personalidad seria que le entregó su sonrisa a la vida, a la vida que supo defender con su vida.

Muchos lectores se podrían preguntar en este momento «¿Y quién es Gloria Martín?» Se lo pueden preguntar porque no fue Gloria Martín un producto, una muestra de aparataje, un show mediático ni un asunto fácil de digerir por quienes tienen la responsabilidad de mostrar su pensamiento para todos. Es tan cierta su palabra y su canto que los videos de sus conciertos prácticamente están desaparecidos de Youtube. Afortunadamente, seguidores de su obra han logrado preservar unos cuantos y los han reinsertado.
La Academia
Diez años después de haberlos suspendido, y luego de un ciclo altamente combativo y productivo, Gloria retomaría sus estudios universitarios graduándose en la escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela. Gloria fue licenciada en Artes, Summa cum Laude, Mención Promoción Cultural. Fue Doctora en Historia de lo cultural, FHE/UCV. Su tesis “En aguas de la historia (configuración de campos culturales en Venezuela: desde hidalgos y caribes. Siglo XVI, hasta una primera dama con brujo, siglo XIX)”, obtuvo doble mención: Honorífica y Publicación (Dic. 2002). Fue profesora titular de la Escuela de Artes de la UCV. Le fue otorgado el Premio Nacional de Cultura en 2019.

Militante activa por una Patria Buena, renunció como cantora a sellos famosos y poderosos para fundar junto a Alí Primera la Cooperativa Cigarrón, y no tener los cantores bozal de arepa, como se dice en Venezuela. Fue escritora; sus poemas, ponencias y ensayos han sido difundidos en revistas especializadas y suplementos culturales. Es autora de Versos de un o sea no pacífico (1985), Pensamientos de Simón Rodríguez (1995), El perfume de una época (1998) y Metódica y Melódica de la Animación Cultural, reeditado en 2005 por Fundarte. Luego vinieron otras obras.
Gloria logró la conexión que hay entre un artista, su tiempo y su pueblo. Fácilmente pudo haber continuado su carrera como cantante e internarse en los mundos de la música comercial —a los cuales se acercó en dos oportunidades a lo largo de su trayectoria, con destacado éxito—, lo que quizás le hubiese proporcionado un bienestar económico superior, además de que su gran habilidad al componer se lo permitía, pero no, no quiso cerrar los ojos ante la realidad social y política que atravesaban Venezuela y el continente.
No se trataba sólo de ella aunque siempre estuvo en la vanguardia musical y militante de un movimiento en el que estaban, entre otros Víctor Jara, Violeta Parra y sus hijos Isabel y Ángel Parra, y el conjunto Quilapayún, en Chile; Carlos y Luis Enrique Mejía Godoy, en Nicaragua; Daniel el Flaco Viglietti, Alfredo Zitarrosa, Numa Morales y los Olimareños, en Uruguay; Chico Buarque y Edu Lobo, en Brasil; Carlos Puebla y la Nueva Trova Cubana con Silvio Rodríguez, Noel Nicola y Pablo Milanés, en la isla caribeña; Mercedes Sosa, Atahualpa Yupanqui, León Gieco, Horacio Guarany, Víctor Heredia y Facundo Cabral, en Argentina; Joan Manuel Serrat y Paco Ibáñez, en España; Mikis Theodorakis, en Grecia, Georges Moustaki en Egipto y Francia, y en Venezuela Alí Primera, Gloria Martín, Xulio Formoso, Los Guaraguao, el Grupo Ahora, Aleydys La Chiche Manaure, y Soledad Bravo en su momento. Además, nombres como Cecilia Todd, Simón Díaz, Isidro Contreras, Orangel Lugo, Yolanda Delgado, Sexteto Juventud y Ray Pérez, (en la salsa hubo mucho tema de conciencia), Jesús el Gordo Páez, Lilia Vera, el Grupo Madera, Goyito Yépez, José Montecano y Carlos Ruiz hacen parte de esta historia. Algunos de esta lista no fueron tan populares y otros se dedicaron a reivindicar el género del folclore, sin abandonar el campo de la Canción Necesaria porque precisamente el folclore es tan necesario como respirar.
Algunos temas:
Carrizo desesperado, Cuánto trabajo, Cantanta a Fabricio Ojeda, Tonada a Jorge Rodríguez (de abajo vienen los golpes, y de arriba la instrucción), Bandoleros, Mujer, Corran la Voz, Una especie en Extinción, Ciudad Universitaria, Así qué fácil es, Mi riqueza es la alegría, País Cultural.
Algunos Álbumes:
- La poesía hecha canción. 1969
- Gloria Martín. 1971 (Con arreglos de Chuchito Sanoja)
- En Concierto (1972)
- Mercedes Sosa y Gloria Martín (1973)
- Mi riqueza es la alegría (1974)
- De Gloria para este país (1976)
- Aquí me tienes (1985)
- Ternura al viento
No se ha perdido cualquier cosa, repetimos y por fortuna sus legionarios atesoramos todas las enseñanzas que en vida nos prodigó a manos llenas, con ternura y decisión.
Creemos que la Carriza desesperada era ella…
Bendiciones Madre Cantora, faro luminoso… futuro…
Poema de la cantautora zuliana Yolanda Delgado:
Su silencio es contundente
Se cuela por las atmósferas
que se empeñan en el engaño cantor…
Su silencio no se calla
Respira profundo al borde de la palabra
para hacerse elemento
aire y tierra
agua y fuego
conciencia y dignidad
en resguardo del patio
donde la flor del canto
se fortalece
Su silencio canta…
Late siempre presente
mientras escucha
el murmullo avasallante
de la espera esperante del pueblo
que descubre
su propio canto
Voz cantora
que sabe callar
que se fortalece
desde el silencio
lleno de asteriscos de luz
mientras se disipan
las sombras del canto…
Su silencio la guarda
la alimenta, la llena de reflexiones urgentes…
Su silencio es todo oído sabio
Su silencio añeja, madura, curte a la palabra
que finalmente saldrá «hecha millones»
con toda la verdad
que la hace canto
a la hora en punto
a la precisa hora del alba…
Otro:
Más que el nombre… tu historia
ha quedado perpetuada.
Consecuente Camarada
que trasciende a la Gloria,
dejando como memoria
un canto que ha sido escuela.
Hoy tu palabra vuela
impoluta, transparente…
y como impronta valiente
florecerá en Venezuela.
Darvin Romero Montiel





