Guillermo: El hermano, el amigo, el poeta

¡Cuéntale a los demás!

Hoy nos reunimos aquí no solo para recordar a Guillermo de León Calles, sino para celebrar su legado, un faro de luz en la vasta oscuridad global de la cultura actual. Guillermo no fue solo un poeta; fue un cronista del alma falconiana, un hombre cuya pluma capturó la esencia de nuestra tierra y su gente.

Nacido en Pedregal, en pleno corazón de Falcón, se trasladó desde muy joven a la cabeza de Venezuela, a su Paraguaná amada y querida para sembrarse en la Ciudad Recién Llegada. Y con esos pilares, Guillermo entendió que la poesía no es solo un arte; es un medio para conectar, para sanar, para elevar el espíritu. Su obra es un reflejo de nuestras luchas y alegrías, de nuestras tradiciones y sueños. A través de sus versos y poemas, nos enseñó a mirar más allá de lo superficial, a encontrar la belleza en la cotidianidad, a descubrirnos en la profundidad de la más sencilla ternura y a valorar sustancialmente nuestras raíces.

Como el gran promotor cultural que fue, Guillermo dejó una huella indeleble en instituciones como el Ateneo de Punto Fijo Rubén Ismael Padilla y en la Universidad de Falcón. Su liderazgo y visión transformaron estos espacios en núcleos luminosos de creatividad y aprendizaje. Fue un verdadero arquitecto de la cultura, un hombre que convocó a todos, sin importar su sexo, color o inclinación política, recordándonos que la diversidad es la esencia de nuestra fortaleza.

Como cronista de la ciudad de Punto Fijo, se convirtió en testigo de excepción de nuestra historia. Sus relatos, llenos de amor y nostalgia, nos conectan a los personajes y episodios locales que invitan a reflexionar sobre nuestro presente y futuro. Nos enseñó que cada rincón de este municipio tiene una voz que merece ser escuchada, y cada historia, un valor intrínseco.

Hoy, mientras recordamos su vida y su obra, e invito a cada uno de ustedes a llevar su mensaje en el corazón. Que su pasión por la poesía y su amor por Falcón nos inspire a ser guardianes de nuestra cultura, a seguir creando y compartiendo las historias vividas a plenitud. En este momento de nostalgia, también se alza una esperanza: la de que su legado continúe vivo en cada uno de nosotros, en cada encuentro que convocamos.

En honor a Guillermo de León Calles, celebremos la poesía, celebremos nuestra identidad, y sobre todo, celebremos la vida que él tan bellamente retrató. Como la frase que últimamente solía decir cual sentencia definitiva a su impronta: «Daría la vida por no morir».

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *