
El músico caraqueño Atanasio Bello Montero (1800-1876) escribió varias canciones patrióticas dedicadas al Libertador Simón Bolívar. Algunas de ellas tienen referencias al 28 de octubre como día de su nacimiento: “Salve oh día por demás venturoso que de octubre el veintiocho marcó…” Se trata de una confusión que data de la época de la Independencia. Incluso el propio Libertador llegó a mencionarlo de manera jocosa en su correspondencia con relación a las festividades de su santo.
El origen de este malentendido es que el 28 de octubre, de acuerdo al calendario católico, justamente se celebra el día de San Simón. Y como muchos sabemos, era tradición bautizar a los infantes con un nombre que correspondiera a dicho calendario. Tradición que se siguió perpetuando incluso en el Siglo XX gracias a la publicación anual del Almanaque Rojas Hermanos, donde estaba incluido todo el santoral católico.
Mi padre se llama Rafael Ángel porque nació un 24 de octubre, fecha que corresponde a San Rafael Arcángel. Simón Rodríguez, tocayo y maestro de El Libertador, sí tiene el 28 de octubre como su fecha de nacimiento. Y así muchos casos más.
Otra confusión, debido a eso mismo, que suele presentarse es la de considerar la palabra onomástico como sinónimo de cumpleaños, siendo el primero la fecha en que una persona celebra el día de su santo y el segundo, el de su nacimiento.
Lo cierto es que cada 28 de octubre tenemos los venezolanos muchas razones para celebrar así no haya nacido ese día nuestro Libertador. Por un lado, es una fecha para recordar a una de las mentes más preclaras del pensamiento crítico decimonónico cuya influencia fue determinante para el desarrollo intelectual y humano de Bolívar. Y por otro por los Simones que tanto han dado a la venezolanidad. Tal el caso de Simón Díaz.





