Adrenalina de Evio

¡Cuéntale a los demás!

Ocho años han transcurrido, Evio, cumplidos desde que lo absurdo y lo no tan absurdo se llevó tu valiosa vida, tu modo de ser jacarandoso, tu ese no pararle a tanta seriedad de lo tan feliz que fuiste entregándote a la música, a las musas y a la amistad indoblegable de la que siempre hiciste gala..

Son tantos episodios vividos en Sarría, de donde sacaste aquella cantera de sabor, de tanta pizza con añoranza de Italia, como también añoraba (y añora) tu hermano, tu gran mentor y auxilio.

Son ocho años y parece que cuando se trata de tu Adrenalina la radio del país no le permite la entrada a la tristeza. Selva del tiempo, Yo me quedo en Venezuela, De dónde viene tu nombre, Piedad, El bolero de Rocco. En fin, sin contar aquellas conferencias a las que se te convocaba y las hacías en las escaleras, de la gentará que te detenía y te preguntaba cómo era aquello de la antropología de la muerte, porque eras antropólogo, pero ¿de la muerte? ¿Un ser tan vivo y risueño como tú?

Llover sobre mojado es decir que hace falta tu creatividad, que hace falta tu pizzería, tan buena en pizzas como en música, esa pizzería cerrada tan absurdamente. Nos consolamos con el trajín de tus hijos, los que han escogido el camino de tu canto y de tu reivindicación.

Quienes siempre te admiramos, los que nos reunimos en la Plaza Bolívar ese día después de tu asesinato para cantarte , y llorarte porque luego tu religión no nos dejaría entrar en el templo, en fin, los que pudimos y todavía podemos damos gracias al periodista que preguntó por el silencio oficial en torno a tu muerte, pues solo cuando el presidente lo hizo público los “medio medios” informaron de tu deceso.

“Yo me quedo en Venezuela”. Sabemos que nunca te hubieras ido aunque hubieras pataleado y formado jaranas.

Selva del tiempo, Evio, Selva que siempre hay para reivindicarte, amigo.

@lildelvalle

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