
Fiesta para San Antonio, que a El Tocuyo nadie le quita esa Salve, ni el responsorial de Alí Primera:
“Viva El Tocuyo sus muchachas
y su música borracha
de caña clara y tambor
Canta una Salve a San Antonio
que esa negra es el demonio
con crineja y camisón”.
En todo el estado Lara y más allá se reúnen los tamunangueros con garrote y cocuy para festejar al de Padua que se hizo larense.
No solo se trata hoy de Lara. En toda Venezuela comienza ese ciclo trilogía que anima al espíritu y la identidad. Ya pasó Corpus Christi y ahora se levanta San Antonio con el esplendor del Tamunangue, de los Sones de Negros, como tan bien nos explicaba el inolvidable Gordo Páez.
No termina el país de salir de las octavitas (en Venezuela por cualquier cosa hay una octavita. La parranda es pa’ amanecé) cuando entra nada menos que el vaivén de San Juan, quien decidió resucitar en Barlovento. Y allí es feliz como en toda zona del país donde se le festeje.
“El negro faramallero
que se pone a conversá
que la tambora es pal negro
porque él la sabe tocar
que el tumbo y el tongoneo
de la negrita al bailar
son cosas que tiene el negro
porque San Juan se las da”.
Y bueno, luego de ese 24 pegado de Carabobo, de Gardel y de Phidias Danilo no alcanza la octavita pues llega San Pedro desde el Vaticano directo a Guarenas y Guatire (y otras zonas) para ponerse betún en el rostro y aquellas cotizas tan particulares.
“Para cantar el San Pedro
no conozco sino a dos
este negro que les canta
y uno que se murió”.
La inmensa diversidad cultural venezolana no cabe en un barril ni en un pozo de petróleo. Y aunque la alienación hace su trabajo de siempre, allá los que creen que nos roban. Pobrecitos. Como dice un legendario camión de verduras: “Hay gente tan pobre tan pobre que lo único que tiene es dinero”.
Viva nuestra Diversidad Cultural.
@lildelvalle





