Joan Manuel Serrat, el cantautor más importante de la España contemporánea, ha recibido un nuevo Doctorado Honoris Causa, esta vez por parte de la Universidad Nacional de Cuyo, en Argentina.
Eduardo Parra Istúriz
(RCA – 14/03/2026) Serrat viajó a Argentina una vez más, y en esta ocasión no fue por El vicio de cantar, sino invitado por la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) para recibir un Doctorado Honoris Causa que se suma a la larga lista de reconocimientos que acumula el cantautor catalán tras una activa carrera musical de más de 60 años. El evento formal tuvo lugar el viernes 13 en la tarde, aunque hubo actividades en días previos.

Cabe aclarar que se denomina Cuyo a una región fronteriza con Chile que abarca sectores de tres provincias argentinas, y que la sede principal de la UNCuyo se encuentra en la ciudad de Mendoza, capital de la provincia homónima.
Palabra de Honoris Causa
De acuerdo con las autoridades universitarias, la distinción se otorga a una personalidad que «ha promovido valores humanistas, la defensa de la libertad y la riqueza de la diversidad lingüística (…) Serrat no solo es un músico excepcional, sino un intelectual que ha hecho de la canción un vehículo de reflexión estética, ética y política».
Por su parte, el cantautor tuvo palabras de agradecimiento y reflexión para los asistentes: «Frente a la desinformación y la ignorancia que nos rodean, en este mundo tremendo que se nos viene encima diaria, cotidianamente, machaconamente… hay que fomentar el conocimiento. Defender las bondades del conocimiento parece algo tan innecesario y tan obvio como argumentar la necesidad que tenemos de alimentarnos o de respirar. También tenemos necesidad de conocimiento. Porque solo con conocimiento se progresa. Progresa individual y colectivamente un pueblo con conocimiento, con escuelas, con universidades, con escuelas para todos. Escuelas, universidades, que no sean un negocio, que sean una función».
Recalcó la necesidad de comprometerse con la realidad y las necesidades que de ella emanan: «Nadie puede vivir de espaldas a la realidad, creo que los artistas antes de artistas somos individuos que vivimos en una realidad, que somos observadores de esta realidad, que esta realidad nos nutre y que hay que aprender a escuchar no solo las voces y los gritos, también los ruidos, también los murmullos. Y que hay que tomar partido siempre, hasta mancharse», dijo, parafraseando al poeta Gabriel Celaya.
Amor de ida y vuelta
La relación entre el autor de Mediterráneo y Argentina es de muy larga data y ayudó a sostener en los momentos más álgidos la lucha por la democracia. En Especialmente en abril, una de sus canciones, Serrat hace referencia a los elementos de la primavera, siempre mencionando el mes de abril, hasta que aclara “en Buenos Aires, octubre”; de modo que incluso en su poesía está contenida esta relación especial.
Reparó en la situación de Argentina con el auge del modelo libertario, que planteó: “Le está dando unos beneficios clarísimos a los que los plantean este anarco-liberalismo, que por muchas razones prospera (…) Para que esto ocurra muchas cosas han fallado y eso me da tristeza”.
Quien escribe estas líneas tuvo la suerte de asistir al recital de despedida del Nano, que el público porteño agradeció con una impresionante salva de aplausos que duró más de 15 minutos de forma ininterrumpida.
Fiesta serratiana
Durante las celebraciones que tuvieron lugar antes del viernes se cuentan conciertos, entrevistas y encuentros cordialísimos con personalidades de la academia y de la cultura. Uno de los más importantes fue el Concierto de Folclore Sinfónico Coral en su honor.
Tras el recital folclórico, el mismo Serrat tomó el micrófono para interpretar Serenata para la tierra de uno, de María Elena Walsh.
Hay que mencionar que Serrat se une a un selecto grupo de personalidades de la música que han recibido doctorados por parte de la Universidad Nacional de Cuyo, y que incluye a Mercedes Sosa, Susana Baca, Víctor Heredia, y Gustavo Santaolalla, por mencionar algunos.





