La ceremonia de los 68° Premios Grammy que tuvo lugar este domingo dejó algunas sorpresas interesantes para el público latino, con reconocimientos que rompen el “molde” al destacar músicas alejadas de las tendencias dominantes.
Eduardo Parra Istúriz
(RCA – 02/02/2026) En una ceremonia marcada por la tensa situación política dentro de Estados Unidos, las voces latinas se destacaron por mérito propio y algunos de los galardonados representan hitos históricos y culturales en sus países de origen y en la cultura latinoamericana.
En la opinión de quien escribe, el Grammy más importante entre los que mencionaremos es el que obtuvieron los hermanos Caetano Veloso y Maria Bethânia al Mejor álbum de música global, Caetano e Bethânia – Ao Vivo (grabado en 2025), que es la continuación de un primer disco, con le mismo nombre, hecho en 1978.

Maria Bethânia, quien este año cumplirá 80, es la primera artista brasileña en obtener un premio Grammy (y en su primera nominación). Por su parte, Caetano acumula tres. El premio hace justicia a un reencuentro histórico entre los cantantes bahianos, que generó una gira entre 2024 y 2025 y que amalgamó seis décadas (se dice rápido) de la historia musical que tanto en conjunto como por separado han llevado adelante estos dos genios de la Música Popular Brasileña.
También es importantísimo el reconocimiento a Marco Paguia, Dean Sharenow, y David Yazbek, productores del Buena Vista Social Club como espectáculo teatral en el circuito de Broadway. El álbum ganador es una versión nueva del histórico álbum de hace cuarto de siglo, demostrando la vigencia del son y demás ritmos cubanos. Obtuvieron el galardón al Mejor álbum de teatro musical, rubro en el que todos los demás participantes eran angloparlantes.
Para quienes deseen escuchar las nuevas versiones de los temas, les dejo acá la lista de reproducción.
Sorpresivos, pero no tanto
Apartando la omnipresencia de Bad Bunny, cuya participación en la ceremonia contribuiría a una polémica a la que nos referiremos luego, hay dos premios más o menos inesperados: el de Gloria Estefan, que se llevó con Raíces el premio a Mejor Álbum Tropical Latino, dejando en el camino a Rubén Blades, Gilberto Santa Rosa y al Grupo Niche, fuertes contendores. También se quedó en la nominación el cubano Alain Pérez.

Natalia Lafourcade, quien colecciona gramófonos, se llevó otro más por su álbum Cancionera, y lo sorprendente es el rubro. ¿Qué hacía ese álbum en la categoría de Pop Latino, compitiendo con Karol G o Rauw Alejandro? Cosas de los criterios del Grammy. Quien escribe no olvida una ocasión en que Shakira se alzó con el Grammy ganándole a Mercedes Sosa y a la brasileña Zizi Possi. ¿En qué se parecen las obras musicales de esas tres mujeres para que estén en un mismo renglón? En fin…
Por supuesto, Bad Bunny, nominado en 6 rubros, se llevó tres estatuillas. Pero lo importante en esta ocasión no fue eso.
Un Grammy politizado
Esta ceremonia de los Premios Grammy fue particularmente significativa debido al clima tenso que Trump ha generado dentro y afuera de Estados Unidos, debido a sus agresivas políticas contra los inmigrantes a través del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), que parece fuera de control y actúa con impunidad bajo el apoyo del líder republicano. Bastantes de los asistentes portaban insignias con el lema ICE OUT (Fuera ICE).

En escena el campanazo lo dio el presentador surafricano Trevor Noah, quien al entregar uno de los galardones, añadió: “Es un Grammy que todo artista quiere (…) casi tanto como Trump quiere Groenlandia (…) tiene sentido porque, desde que Epstein ya no está, necesita una nueva isla para pasar el rato con Bill Clinton”.
La reacción del inquilino de la Casa Blanca no se hizo esperar y en sus redes sociales escribió que “Los Grammy son lo peor, virtualmente imposibles de ver” y que demandará a Trevor Noah. “Enviaré a mis abogados para demandar a este pobre, patético presentador sin talento.¡Preparate, Noah, voy a divertirme contigo!”, planteó.
Bad Bunny también tuvo fuertes palabras contra ICE y planteó “Antes de dar gracias a Dios, voy a decir: ¡Fuera ICE! (…) No somos salvajes, no somos animales, no somos alienígenas; somos humanos y somos americanos”, pero parece que Trump no lo escuchó.





